Bandera de Cataluña




bandera catalana

La bandera catalana ha adquirido una enorme exposición internacional gracias a las aspiraciones secesionistas de parte de los catalanes

La bandera catalana es la bandera de uso oficial en la comunidad autonómica española llamada Cataluña (Gerona, Barcelona, Lérida y Tarragona son sus cuatro regiones) y su uso está legislado desde 1979 a través del artículo 4 del estatuto autonómico de Cataluña.

 

Qué es

 

La bandera de los catalanes es la conocida bandera de la Corona de Aragón, LA SEÑERA. Es un paño formado por nueve bandas horizontales: cinco amarillas y cuatro rojas (en heráldica se conocen a estas bandas como “cinco palos de oro” y “cuatro palos de gules”). Puede entenderse también como un pañol con un fondo de oro con cuatro bandas rojas.

La primera vez que se tienen referencias documentadas de esta “señera” y que a la postre adoptaría Cataluña, datan de 1187, aunque, como veremos, hay ciertos intereses en que los comienzos hubieran sido otros.

Este momento tan especial llega cuando Alfonso II de Aragón concede algunos privilegios a Millau, una pequeña villa occitana. Por escrito se cita a esta bandera como “vexillum nostrum”.

 

Usos

 

La bandera de esta comunidad autónoma tiene solo dos usos de los seis posibles:

  • Uso civil
  • Uso institucional

No es usada a nivel militar, ni en tierra ni en mar. Tampoco ondea como pabellón marítimo en embarcaciones privadas o de las instituciones catalanas.

 

Historia polémica

 

En los últimos dos siglos la bandera de Cataluña ha sido un interesante campo de batalla sobre el que los nacionalistas catalanes han tratado de hacer de la bandera de Aragón un símbolo con origen catalán, en concreto oriundo del condado de Barcelona.

Inexactitudes, intereses de antiguos monarcas  y lagunas del pasado del pasado son algunos de los ingredientes de los que se sirvió durante el siglo XIX la Renaixença catalana para construir un marco histórico artificial con el que alimentar unas señas propias de identidad de lo catalán, requisito común en todos los escenarios nacionalistas.

Veamos una serie de personajes y leyendas, relacionados ámbos, a través de los que se ha pretendido reescribir la historia de la bandera de Aragón atribuyéndola no sólo un origen genuino de la estirpe de los condes de Barcelona, sino de todo lo Catalán.

Pedro el Ceremonioso

Pedro el Ceremonioso influyó en la creencia de que en los condes de Barcelona está el origen de la Señera

Pedro el Ceremonioso afirmaba allá por el siglo XIV que “la señera” era propia de los condes de Barcelona, no de la Casa de Aragón.

 

Pedro el Ceremonioso, también conocido como Pedro IV fue un rey de Aragón al que se le han atribuido notables conocimientos en la heráldica del siglo XIV.

Este personaje histórico atribuyó la bandera de la Casa de Aragón al condado de Barcelona. Es el artífice del pintado de escudos con bandas rojos y amarillos en la catedral de Gerona para adornar los sarcófabos de Ramón Berenguer II y Ermessenda de Carcassona y de establecer que, en vez de ser la señera la bandera de los reyes de Aragón, la Cruz de Íñigo Arista es el verdadero emblema de la Casa Aragonesa.

La leyenda del sarcófago de Berenguer II

Sarcófago de la condesa de Ermesanda, construido en el S. XI. Desde el ámbito científico es inadmisible la afirmación de que la representación de las 17 bandas oro y rojas se corresponden con la fecha de su enterramiento. Trescientos años después sería una datación más pausible.

 

Puede leerse en la literatura nacionalista catalana que los sarcófagos de Ramón Berenguer II y Ermesenda de Carcasona, que datan de 1082, se adornaron con el emblema de la Corona de Aragón, lo que convertiría este hecho, de ser cierto, en el testimonio más antiguo de la bandera de la mismísima corona de Aragón.

Lo cierto es que los 15 palos de gules y oro en estas tumbas fueron pintados en 1385 para que lucieran en la catedral gerundense después de ser rescatados por Pedro IV de Aragón de su asentamiento originario que no era otro que la intemperie.

No hay pintura ni tinte del siglo XI capaz de resistir las inclemencias del tiempo durante tres siglos. También es llamativo que la tumba de Ramón Berenguer II disfrutara de la “bandera catalana” mientras que a Berenguer III se la hubieran negado.

Puede decirse, sin lugar a dudas, que el condado de Barcelona no estaba vinculado en absoluto a los palos de gules y oro (entre los siglos IX y XII).

Leyenda de las cuatro barras de sangre




Obra de Claudio Lorenzale Sugrañes que recrea el mito de la aparición del escudo de Barcelona en el contexto de Renaixença catalana del siglo XIX

La Señal Real de Aragón surge en el siglo IX por obra del conde de Barcelona Guifré el Pilós, más conocido como Wifredo el Velloso. Carlos el Calvo, rey de los francos que luchaba junto a Wilfredo, tomando sangre de una herida de éste, trazó cuatro líneas sobre el escudo dorado de Wifredo a la vez que pronunciaba las palabras “Estas van a ser vuestras armas, conde”.

El relato es atractivo pero no deja de ser una leyenda escrita en 1551 por Pere Antoni Beuter en su obra “Segunda Parte de la Crónica General de España”, posteriormente tomada com verídica tres siglos después por el movimiento “La Renaixença”.

 

El retrato de Petronila y Berenguer IV

petronila y berenguer iv

El que el conde Berenguer IV de Barcelona apareciera en esta obra bajo el escudo heráldico de Aragón mientras que la reina Petronila lo hiciese junto al escudo del la Cruz de Alcoraz ha dado pie a la defensa a grandes sectores del nacionalismo catalán a reivindicar la heráldica aragonesa como catalana.

El museo del Prado es el poseedor de una de las piezas más emblemáticas de los que gustan de una senyera cien por cien catalana. Se trata de una versión de un cuadro al óleo terminado en 1634 que versionea una antigua obra de Filippo Ariosto hecha 48 años atrás.

En esta obra aparece el conde barcelonés Berenguer IV bajo la heráldica de Aragón y Petronila de Aragón junto a la Cruz de Alcoraz.

El papel de la Renaixença en el siglo XIX

Joan Margall, uno de los padres de la Renaixensa en Cataluña

Joan Margall, uno de los padres de la Renaixensa en Cataluña, abuelo de Pasqual Maragall

Durante el siglo XIX tiene un despertar en Cataluña (también en sectores valencianos y de Baleares) de un sentimiento patriótico. Surgen periódicos en lengua catalana, se busca una identidad propia y se indaga en el pasado histórico.

Lengua y patria quedan asociados en este movimiento burgués, recordando al estilo herderiano (de hecho, algunas de sus figuras son expertos en el romanticismo alemán). Una y otra vez se reivindica el pasado glorioso catalán y el de otras regiones que han venido compartiendo la misma lengua, sacando a la luz de la opinión pública las hazañas de reyes-condes catalanes y entretejiendo leyendas con las que construir las bases del nacionalismo catalán.

Como venimos diciendo, las cuatro bandas rojas sobre el fondo dorado es una piedra angular de esta demanda.

 

El verdadero origen: La Santa Sede

verdadero origen bandera catalana

Lo más probable es que el origen del emblema de la Corona de Aragón y después de Cataluña esté en el viejo “ombrellone” católico romano.

Hemos dicho que la primera referencia escrita sobre el paño oro con cuatro palos de gules sobre ella, data de 1187.

Es posible que ciento diecinueve años antes de aquella fecha, la idea de lo que hoy es la actual base de la bandera de Cataluña, Aragón, Baleares y Valencia se hubiera forjado en un viaje de la Casa de Aragón a Roma.

Esta visita, bien datada por cierto, fue hecha por el rey Sancho Ramírez con el fin de rendir pleitesía a cambio de reconocimiento vaticano. El coste de la propuesta: 600 marcos anuales.

Los colores del vaticano, el rojo y el amarillo (el blanco sería adoptado siglos después) habrían sido tomados como identificadores de la Casa de Aragón en un gesto de vinculación al poder eclesial romano.

Posteriormente, Alfonso II habría refrendado estos colores, haciendo suyo el emblema en un comienzo pero extendiéndose con el paso de los siglos desde el ámbito familiar real hasta el pueblo.

En aquella época el ombrellone o conopeo acompañaba al papa allí donde fuera y además de proporcionarle una agradable sombra era uno de los iconos que mejor lo representaban.

Incluso en los breves periodos de tiempo en los que no había papa, a la espera de que fuera proclamado uno nuevo, el emblema del Vaticano era este, el de un paraguas rojigualdo secundado por dos grandes llaves.

En la actualidad prevalece aún esta simbología unida a la Iglesia Católica. Es conocida como “basílica”, un icono heráldico que identifica al papa.

En casi todas las basílicas repartidas por el mundo puede verse esta especie de sombrilla con sus vetustos colores identificativos. Suele estar a la derecha del altar principal y no desplegada, cosa que sólo ocurre ante una visita papal.

Significado de los colores

los orígenes de los colores de bandera catalana están en la vieja Roma

En última instancia, los colores primigenios de la bandera de Cataluña son los de la vieja Roma

En este contexto eclesial, el amarillo de la bandera catalana tendría su origen en las reluciente llaves de San Pedro, las cuales aparecían en la vieja la bandera del Vaticano en tiempos vacantes, siendo el amarillo de la sombrilla una referencia a ellas. Por otro lado el rojo haría referencia a la sangre de Cristo.

Sin embargo, detrás de estos viejos y emblemáticos colores del Vaticano están se encuentran otros aún más vetustos, los del  Imperio Romano, colores que aún se ven en la bandera de Roma: rojo y dorado; el primero simplemente el color del Imperio, presente siempre en las togas de los magistrados; el segundo el símbolo del Sol.

 

La estelada

 

Cataluña tiene, además de la reconocida senyera, otra versión de bandera la cual es blandida en los momentos en los que se reivindica independencia por parte de grupos secesionistas.

Versiones

Modelo clásico

estalada azul clásica

Estelada azul clásica, la más enarbolada por los catalanes independentistas

Modelo de izquierdas

estelada roja

Estelada roja, exhibida por los grupos más de izquierdas entre los independentistas

 

Esta bandera no es usada sólo en Cataluña, igualmente se trata del símbolo de ciertos movimientos pancatalanistas asentados en las comunidades autónomas de Baleares y Valencia.

Creador

Vicenç Albert Ballester, creador de la estelada catalana

Vicenç Albert Ballester, empresario y político catalán, creador de la famosa estelada tan de actualidad en estos días

El artífice de esta bandera fue Vicent Albert Ballester, un empresario y comerciante catalán, convencido defensor de que Cataluña merece el reconocimiento de ser una nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

El lazo amarillo

lazo amarillo presos politicos

Los lazos amarillos son otro de los iconos del nacionalismo catalán que representan la persecución política del estado español a sus líderes, parte de los cuales están encarcelados tras el referéndum del uno de octubre del 2017.

No puede ser éste un artículo completo sobre la bandera de los catalanes si no hacemos una breve mención a otro símbolo que puede verse por doquier en cualquiera de las cuatro provincias catalanas: el icónico lazo amarillo.

El lazo amarillo es el símbolo con el que se recuerda a ciertas figuras del separatismo catalán vinculados con el referéndum que tuvo lugar el pasado 1 de octubre del 2017 y que se hallan en la cárcel o fuera de España huidos de la justicia.

La lucha simbólica entre secesionistas y españolistas en el campo de las banderas se lleva a cabo enfrentando banderas Españolas con las dos versiones de la estelada

 

Conclusiones

La bandera de Cataluña, con un fondo común a la de Aragón, Baleares o Valencia, es una de las banderas del mundo que más titulares genera.

Las aspiraciones que tienen muchos de sus habitantes en que la comunidad autónoma catalana sea reconocida como una nación necesitan ser reforzadas con argumentos históricos y precisamente su paño identitario es uno de ellos.

En este artículo nos hemos posicionado en la parte que quita protagonismo a la Casa de Barcelona como origen de los palos de oro y gules porque las evidencias que la sustentan son muy pobres, por no decir nulas.

Rechazamos los intentos de manipulación de los hechos correspondientes a la historia de la bandera que nos atañe, algo tan de moda desde el ámbito independentista, a la vez que defendemos el derecho de cualquiera a sentirse catalán y no español y a expresar sus sentimientos y aspiraciones de llegar a ser una nación usando la senyera, la estelada o cualquier otro símbolo de forma pacífica.

 

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